Teruel es un destino que sorprende por su riqueza histórica y la autenticidad de sus paisajes, y este viaje permite descubrirlo junto a enclaves únicos como Albarracín y la Serranía de Cuenca. Se trata de un recorrido por algunos de los pueblos más bellos y mejor conservados del interior, donde la arquitectura tradicional, el entorno natural y la historia se combinan de forma muy especial.
La experiencia se completa con espacios singulares como las pinturas rupestres de Pinares de Rodeno o paisajes de gran valor como los que rodean la provincia, aportando un equilibrio entre cultura y naturaleza. Además, la posibilidad de conocer Cuenca y la Ciudad Encantada añade un atractivo adicional a un itinerario ya de por sí muy completo.
Una propuesta pensada para mayores de 55 años que buscan un viaje diferente, cómodo y bien organizado, donde descubrir destinos con carácter, alejados de lo masificado y disfrutando de cada lugar con tranquilidad.